Algo más que un modo de vida es el surf, un deporte que inspira en la forma de vivir.

El surf es un deporte solitario, te enseña a fluir con la naturaleza en lugar de luchar con ella. No hay nada tan emocionante como colarse bajo una enorme ola en forma de tubo y vivir entre una pared de agua mientras la ola enfila hacia la costa.

En el surf primero te propones una meta desde la orilla observando la majestuosidad de las olas, el primer paso a superar es ese miedo a iniciarse, ese miedo a fracasar y sufrir porque puede que las olas te revuelquen y es lo más seguro que pase, pero es uno de los costes que se deben abonar entre otros y puede llegar a ser gratificante. Luego hay que tomar la decisión y entrar al mar con un material de apoyo apropiado. Para muchas personas, el surf no es sólo un deporte; es un estilo de vida.

El deporte del siglo XXI es el surf. Alguien que elige pararse encima de una tabla, que no pone sus piernas disciplinadas sino flexibles, cabeza elevada, torso hacia adelante y dispuesto a cruzar ola tras ola, sabiendo que cada ola es diferente a la anterior.

Un surfista siempre está dispuesto, siempre está preparado y comprometido a enfrentar la ola que sigue sin importar si es más grande o más pequeña, busca fundirse del mejor modo y dar lo mejor de sí.

Algo que no hay que olvidar: si te pones rígido, no tienes confianza y no te dejas llevar como una onda de aire te caerás de la tabla. La clave para mantenerte arriba es la confianza.

Todavía hay algo más que decir del surf: cuando un surfista mira hacia delante la manera de ser de la persona crece, se agranda. Eliges triunfar en un sueño: tu sueño.